Rodin, escultor piel adentro

Cuando el arte se escribe con “h” muda

Hubo un niño que buscaba un dibujo, llegar y mostrar aquello esencial, sencillo, invisible, expresado en el callado lenguaje de unas manos.

La belleza, la felicidad, una vida plena, ¿cómo se forma?

Aprender a modelar la vida, sabiendo que, inabarcable, hay que dejar la obra en su masa madre, en placenta para seguir haciéndose.


El hombre de la nariz rota

El hombre de la nariz rota., año 1863 sin dinero para contratar modelos profesionales, Bibi, un trabajador griego, acepta por poco dinero. Es un rostro feo que no aspiraba a representar nada más que a sí mismo. Lo hace primero en terracota y la crudeza del invierno lo agrieta. Después esculpe una máscara, y quiso exponerla en el Salón de París, pero fue rechazada en los dos ocasiones.

Para Rodin, la belleza radicaba en la verdad y no en la perfección de una forma sublime. La belleza no está rota, las cicatrices y las arrugas de ese hombre marcaron la pauta del resto de su trabajo.

«Para cualquier artista digno del nombre, todo lo que hay en la naturaleza es bello, porque sus ojos, aceptando intrépidamente toda verdad exterior, leen allí, como en un libro abierto, toda la verdad interior».

  • Fuente: “El Arte“, Conversaciones reunidas por Paul Gsell.

Rodin, 1862.

¿Quién ve la belleza en esa apariencia?

Si la belleza es apariencia, aparece y desaparece, si lleva a la verdad, entre los ojos que ven el afuera desde dentro: todo es bello, lo escondido brilla inapreciable e insospechado.

“Hay fuerzas desconocidas en la naturaleza; cuando nos entregamos por completo a ella, sin reservas, se nos presta a nosotros, nos muestra estas formas, que nuestros ojos viendo no ven, que nuestra inteligencia no entiende o sospechosa.”

En 1912, Shaw escribe un ensayo sobre Rodin, y estos significados, a través de una experiencia con él al esculpir su rostro:

A los quince minutos de que Rodin empezara a manipular el barro, ya tenía un busto perfecto de él. Su representación pasó por muchos estilos, todos perfectamente ejecutados. Decía que “era un proceso que el embriólogo debía estudiar, no el esteta”, y que las manos de Rodin no trabajaban como las de un escultor, sino como “la fuerza de la vida misma”.2 Cuando Shaw vio el busto terminado en yeso, bronce y mármol, se convenció de que Rodin era la única persona que realmente lo había mirado.

Su mirada penetra y sale desde dentro:

” Aplico la ciencia del modelado a la ejecución de las figuras. En lugar de reproducir las diferentes partes del cuerpo como superficies más o menos planas, las represento como proyecciones de volúmenes interiores.Me obligo a expresar en cada protuberancia del torso o de los miembros la eflorescencia de un músculo o de un hueso, que están firmes bajo la piel. De esta manera la verdad de mis figuras, en lugar de ser meramente superficial, parece romper de dentro afuera, como la vida misma”. Auguste Rodin, El Arte.1911.

El tuétano que anima la vida misma, el arte que toca la mente y el cuerpo, la ciencia y, rota, bajo piel, aquello esencial


«Carácter es la verdad esencial de cualquier objeto natural, feo o bello; es incluso lo que uno podría llamar una doble verdad, puesto que es la verdad interior traducida por la verdad exterior; es el alma, los sentimientos, las ideas, expresadas por lo que rasgos del rostro, por los gestos y acciones del ser humano, por los tonos de un cielo, por las líneas de un horizonte». e se encuentra bajo la forma, la belleza misma…»

El pensamiento y el cuerpo

« Lo que hace que mi pensador piense, es que piensa no sólo con el cerebro, las cejas fruncidas, las aletas de la nariz distendidas y los labios apretados, sino también con cada músculo de los brazos, la espalda y las piernas, con los puños cerrados y los dedos de los pies encogidos. », Auguste Rodin; El Pensador, inaugurado el 21 de abril de 1906

El Pensador, Rodin

El plano principal, antes del detalle, definir las lineas a seguir, pues ellas van a hacer el conjunto de la obra.

Para Rodin, cada parte del cuerpo está orientada, alineada, en una profundidad que da consistencia a lo particular en un todo .

« (…) Ante todo estableced netamente los grandes planos de las figuras que vais a esculpir. Acentuad vigorosamente la orientación que vais a dar a cada parte del cuerpo, a la cabeza, a los hombros, a la pelvis, a las piernas. El arte exige decisión. Es por la bien acusada fuga de líneas, que os sumergiréis en el espacio y que os haréis dueños de la profundidad. Cuando nuestros planos estén definidos, todo habrá sido hallado. Vuestra estatua vive ya. Los detalles nacen y se disponen por sí mismos, de seguida. », Auguste Rodin


Rodin. La Catedral, 1908

En Rodin todo está unido, hasta el vacío llena el espacio,.

Hay arte entre las manos, arte grande, cual una Catedral en nuestro quehacer diario. ¿Quién hace de unas manos santuario?

Un quehacer que le lleva a entrar en una felicidad por lo que hace más que por el resultado, pues no recibe aplausos ni reconocimiento cuando hace el monumento a Balzac encargado por la Société des gens de lettres

Comisionado para honrar a Honoré de Balzac, fallecido 30 años antes, pasó otros siete años indagando y estudiando la vida y el trabajo del escritor, planteando modelos que se le parecieran y ordenando ropa a su medida; de estas pesquisas según Kenneth Clark lo único que averiguó fue que éste había sido en su edad adulta un tipo gordo, achaparrado y de aspecto poco glorioso.​

El objetivo de Rodin, más que la figura y aspecto, quiso destacar lo siguiente: “Pienso en su intenso trabajo, en la dificultad de su vida, en sus incesantes batallas y en su gran coraje, dijo el artista.

Realizó la escultura con una túnica inspirada en la bata que Balzac usaba al escribir por las noches.​

El escultor se comprometió a realizar una estatua de tres metros por la suma de 30.000 francos.​ El Monumento a Balzac es una metáfora visual de la energía y genio del autor, pero cuando el original de yeso se exhibió en el Salón de la Société Nationale des Beaux-Arts en el Campo de Marte de París en 1898​ fue ampliamente atacado.

“Nada es una pérdida de tiempo si se utiliza la experiencia sabiamente.”


«Útil es todo lo que nos da felicidad».

Rodin, retoma la estatua, si bien ha devuelto, el dinero, y rechaza cualquier propuesta de compra.

Monumento a Balzac, Rodin

Los críticos la compararon con un saco de carbón, con un muñeco de nieve y la sociedad literaria que había encargado el trabajo lo descartó al considerarlo un bosquejo bruto, así que Rodin llevó el modelo del yeso a su hogar en los suburbios de París y no fue fundido en bronce hasta años después de su muerte.9​ Cuarenta y un años más tarde fue exhibido en el cruce del bulevar Raspail y Montparnasse, después fue trasladado al Museo de Arte Moderno de Nueva York.​

La Société no reconoció el monumento de Balzac por lo que encargaron la escultura a Falguière.​

Para muchos estudiosos esta será la escultura más bella y mejor lograda del genio francés. Rodin respecto a esta obra proclamó: “el fruto y resumen de toda mi vida y el pivote de mi estética personal”.

Rodin

Auguste Rodin (1840-1917) nació en París en el seno de una familia modesta, apenas sabemos nada de su infancia. Sus primeros años no fueron fáciles, no siendo admitido en la Escuela de Bellas Artes, tuvo que resignarse con asistir a la Petit Ecole de artes decorativas. Tampoco gozó de la comprensión de la crítica y su primer empleo fue como dibujante y modelador de escultura decorativa.

“Las personas grandes me aconsejaron que dejara de un lado los dibujos….” Saint Exupery

Lo cierto que hay un arte escondido, una potencialidad invisible, un pozo en el desierto.

Rodin, tomó su propio estilo, deja ciertas reglas establecidas que dictan que el escultor ha de pasar de la idea al modelo y, solo entonces, de este a la obra, y desdeña la idea de obra acabada. Esta estrategia, que va en contra de todo determinismo narrativo, se materializa en la propia Figura voladora, que da la sensación de estar saliendo del caos y tomando forma en un estado de suspensión.


Rodin. Movimientos de danza

Rodin, pese a esos momentos, está considerado como uno de los escultores más importantes del S. XIX y principios del XX. Su fuerza como escultor residió en su habilidad para ver más allá de la superficie. Para él la belleza del arte radica en la representación del estado interior.

A Rodin le gustaba esculpir manos, y de hecho en su taller abundaban representaciones de estas partes del cuerpo humano: la mano humana vive en un estado de permanente transitoriedad y carece de postura canónica.

Y de esculpir la materia inerte que nos habla a las manos que modela el caracter humano.

Las manos en materia humana, entra y modela toda una obra digna de encontrar lo esencial, descubrir, piel adentro la propia belleza escondida.

El Lenguaje en los pies por un escultor

Tomado de: musee-orsay ; musee-rodin ; wikipedia ; masdearte ; jmhdezhdez; arteespana; elciudadano ; es.wikiquote

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