Las rosas tienen espinas, los perros colmillos, y los gatos uñas…

Hasta las flores que tienen espinas.

– Entonces las espinas, para qué sirven ?

Yo no lo sabía. Estaba ensimismado intentando desenroscar un bulón demasiado ajustado de mi motor. Estaba muy preocupado porque mi avería empezaba a parecerme muy grave, y el agua potable que se agotaba me hacía temer lo peor.

– Las espinas, para qué sirven ?

El principito no renunciaba nunca a una pregunta, una vez que la había formulado. Yo estaba irritado por mi bulón y respondí cualquier cosa:

– Las espinas no sirven para nada, es pura maldad de las flores !

– Oh!

Pero después de un silencio me largó, con un cierto rencor:

– No te creo ! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se previenen como pueden. Se creen terribles con sus espinas. ..

No respondí nada. En ese momento me decía: “Si este bulón sigue resistiendo, lo haré saltar de un…

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