En cierta ocasión fueron a un Master en SuperAnimalJoy un Calamar, un Quebrantahuesos, una Gacela, y una Cochinilla de la Humedad.

El curso lo daba alguien destacado y elevado, alguien que había recorrido muchas sendas y montañas de todo el mundo, algunas de ellas inaccesibles para la mayoría de la gente, con saber de todos los misterios del espacio y del tiempo.

Entusiasmados, cuando terminaron el curso, se llevaron su acreditación, su diploma extendido y avalado por la Post University of the Wildlife Association of the High Peak of the Chopped Pickaxe.

El Calamar salió muy entusiasmado dispuesto a poner en práctica las enseñanzas, sabía que podía hacer lo que quisiera, sólo pensar en positivo, dejar lo negativo y a por ello. El tema que su tinta era negra, y según el manual, lo negro…., como que …., así que se dijo a sí mismo que en él estaba la fuerza para no echar tinta negra, se hizo deferentectomía tintera, salió a tierra y dijo, paz, quiero todo blanco, paz, pelillos a la mar.

El Quebrantahuesos estaba harto de su vida en soledad, de su trabajo de siempre, en los riscos, sin contactar con la gente de a pie, sin esparcimiento, siempre con las mismas caras, así que decide tomar la maleta y poner aires por medio, llevar su puesto a pie de playa, junto a unos cocoteros, para que sus emociones puedan descubrir la riqueza del viento suave, de la brisa del mar, el abrazo cercano de las olas, el atardecer aterciopelado sobre la colinas, beber zumos tropicales recién exprimidos, dejar las heladas y escarpadas montañas, no más roer huesos, otra vida, al contacto con especies de lo más variopintas, de colorido exótico que enriquezca su experiencia, según el manual, pues abre el pecho esta cercania, este cambiar de aires, purifica emociones, deja atrás la anterior etapa.

La Gacela tenia con el miedo el tema de siempre, que su madre ha sido así, y su abuela, y su tía Gacelina…,, así que quería salir de esa estructura familiar que le atrapaba e iniciar una nueva etapa, dar más consistencia a su vida, así que con ciencia del manual recibido, estando ya capacitada por el curso, iba a cambiar su nombre y llamarse, llamarse, …,  Fazzella, porque quería “facerse” “bella”,  “facer”, del romancero primitivo, que le llama a reinventar su vida, dejar su pasado y el atavismo. A partir de ahora adoptaría la actitud, según el manual, contraria al miedo, arremeter contra todo lo que huela en ella a miedo.

De la cochinilla, qué contar, su historia, es una de tantas de esas, que no le gusta su nombre, pues siendo crustáceo, sí, está harta de decir que no es un insecto que es un crustáceo, y que se queden con la boca abierta por eso. Harta de dar explicaciones de quién es y porqué su nombre y de tanta extrañeza ante quien la escucha, así que, según el manual, deja de estar bajo tierra y emerge de allí como si se tratara de una dragona, fuera humedad, ahora saca fuego, la fuerza le acompaña, se hace valerosa, victoriosa, potente, única, para encarar con su nueva situación, buscando ser como su primo Rodolfo Langostino, e independiente como el cangrejo ermitaño, con su vida bienmontada, solvente, planificado, independiente, …, va a ser otra, en plan demoledor, Dexthora, como una diosa de una lejana galaxia, y a quien no le guste, ajos, ya lo dice el curso, mirar por mi, darse valor, el desafio está en fiarse de sí.

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En cierta ocasión fueron a un Master en SuperAnimalJoy un Calamar, un Quebrantahuesos, una Gacela, y una Cochinilla de la Humedad.

El curso lo daba el más elevado, alguien que había recorrido muchas sendas y montañas de todo el mundo, algunos inaccesibles para la mayoría de la gente, un experimentado sabedor de todos los misterios del espacio y del tiempo.

Entusiasmados, cuando terminaron el curso, se llevaron su acreditación, su diploma extendido y avalado por la Post University of the Wildlife Association of the High Peak of the Chopped Pickaxe.

El Calamar salió muy entusiasmado dispuesto a poner en práctica las enseñanzas, sabía que podía hacer lo que quisiera, sólo pensar en positivo, dejar lo negativo y a por ello. El tema que su tinta era negra, y según el manual, lo negro…., como que …., así que se dijo a sí mismo que en él estaba la fuerza para…

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