En las estribaciones del Himalaya, allá dónde la furia del Ganges se aplaca en la llanura, se levanta la milenaria Rishikesh, la cuna del yoga, una pequeña población sin coches, ruidos ni prisas. Dispersos por sus alrededores, innumerable yoguis, renunciantes y gurús llevan una vida contemplativa de una simpleza conmovedora.

Aquí los Beatles buscaron su camino:

¿Cómo distinguir por cual vereda transitar?

 

 

 

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